Instalan una aduana de sentimientos en el río

El consistorio local ha puesto en marcha un control fronterizo emocional en el cauce del río con el objetivo de preservar la pureza del agua frente a la contaminación por pensamientos negativos. A partir de este domingo, los bañistas deberán someterse a un test de optimismo riguroso antes de sumergirse en las pozas.

Confiscación de sarcasmo

Los agentes rurales han instalado cabinas donde se mide el índice de positividad mediante un escáner y una breve encuesta de felicidad. Aquellos que presenten niveles elevados de estrés laboral deberán depositar su sarcasmo en consignas selladas al vacío. Se prohíbe terminantemente el uso de metáforas pesimistas o miradas melancólicas a menos de diez metros de la corriente principal.

Si alguien entra pensando en su hipoteca, las truchas sufren ansiedad existencial y el pH del agua baja

Sanciones por llanto

El reglamento contempla multas para quienes sean sorprendidos sollozando bajo el agua o hablando sobre facturas pendientes. El servicio de inspección vigila que las risas sean genuinas y no fruto de la presión administrativa. Al finalizar la jornada, el agua es analizada para verificar que los niveles de melancolía no superen el límite legal permitido por la normativa de vertidos sentimentales.

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